La esposa del nuevo presidente brasileño tiene 43 años menos que él; fue Miss Paulinia a los 19 años; dejó sus estudios cuando tuvieron a su hijo.
La nueva primera dama brasileña asume que sus días se centran en el cuidado de su hijo, de seis años, de su esposo y en las tareas del hogar.
Hay quienes dicen que representa un modelo antiguo de femeneidad. Sus días transcurren entre sesiones de dermatología, reuniones sociales y el cuidado de la casa. De hecho, en su edición del 18 de abril la popular revista Veja hizo un perfil de Marcela al que tituló bela, recatada e “do lar” (bella, recatada y del hogar), y que hizo estallar a las feministas, que acusaron al artículo -y a Temer- de atrasar 50 años.
La diputada federal Luiza Erundina sostuvo que “es inaceptable que un medio de comunicación perpetúe la imagen de mujer-objeto”.
Enseguida el hashtag #BelaRecatadaEdoLar se convirtió en trending topic en Brasil.Y reunió fotos de mujeres constrastando el modelo impuesto por la flamante primera dama de Brasil.

